La Argentina se ubicó el año pasado dentro de los 10 primeros productores de calzado del mundo. Este año se fabricarán más de 110 millones de pares. Sin embargo, apenas el 1,6% se exporta. El desafío del tipo de cambio y las medidas anti dumping.
PorPABLO MAAS PMAAS@CLARIN.COM
La Argentina logró colocarse el año pasado entre los 10 primeros productores de calzado del mundo. Este año se fabricarán más de 110 millones de pares y las inversiones, locales y extranjeras, crecen a buen ritmo. El empleo, impulsado por centenares de pymes, también.
Es una historia de éxito de la industria local. El detalle es que el grueso de la producción se destina al mercado interno . Apenas el 1,6% se exporta, comparado con el 20% en Brasil. El objetivo del sector es producir 200 millones de pares en 2020 y exportar 50 millones.
Es un objetivo ambicioso. “Por el efecto del dólar y la suba de costos locales, el sector está perdiendo competitividad”, observa un experto. La mejor chance exportadora para esta industria está en ubicarse en el calzado de cuero de alta gama, basado en la calidad de la materia prima local y el trabajo de sus artesanos.
Botas de polo , por ejemplo, que ya se están vendiendo a China, entre otros países.
No es una misión imposible. Ya se hizo en otros sectores, como el vitivinícola o la industria del mueble, que ofrecen al mundo productos de muy buena relación precio/calidad.
Proteger a los productores locales del dumping externo es un buen comienzo. Pero para garantizar el despegue en el tiempo del calzado argentino hace falta una política industrial de largo aliento, que incluya apoyo financiero a los consorcios de exportación, planes de capacitación laboral y el desarrollo de clusters productivos entre las 1.400 pymes involucradas en el negocio.
Sin olvidar que, para poder exportar, la industria del calzado, como la textil y otras intensivas en mano de obra, es particularmente sensible al tipo de cambio.
Fuente: http://www.ieco.clarin.com/economia/economia-politica-zapatos_0_506349576.html